Hasta 7 de cada 10 ‘tienditas’ podrían cerrar: inflación, extorsión y ventas que no flotan
La batalla diaria de la tiendita: inflación, extorsión y clientes con 100 pesos en la bolsa
En la esquina de cualquier colonia mexicana, la tiendita luce igual que siempre: el letrero desteñido por el sol, los refrescos en la vitrina y la campanita que suena cuando alguien entra. Pero detrás del mostrador, la historia no es tan sencilla.
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) advierte que siete de cada diez tienditas están al borde del cierre definitivo. No es una exageración: la inflación que encarece los productos, las ventas que no levantan y la extorsión que golpea en silencio han puesto a estos negocios en jaque.
En su Encuesta #25 “Pulso de la Tienda de Barrio 2025”, ANPEC encontró que el 68.3 % de los tenderos ya ha cerrado al menos unas horas o un día para intentar ajustar cuentas. Y aunque eso parece una pausa, en realidad es un aviso de que el 77 % siente que la clausura permanente está más cerca que nunca.
Algunos, con tal de resistir, han dejado de pagar servicios como agua o predial; otros venden sin ganancia, apenas al costo, con la esperanza de retener a los clientes. Tres de cada 10 recortaron gastos básicos y más de la mitad buscó proveedores más baratos.
“Resistimos sin respaldo, con márgenes mínimos. Lo que nos sostiene no es la utilidad, es el orgullo”, resume Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.
Los clientes también cambiaron
El bolsillo manda. Hoy el comprador promedio llega con 100 pesos al día, suficiente solo para lo esencial. El pan de caja, las latas y otros productos que solían llenar las bolsas se han quedado en el estante.
El 75 % de las tienditas perdió clientela. Muchos consumidores buscan lo más barato, otros piden facturas que solo los grandes comercios pueden ofrecer. Así, las ventas caen mientras la inflación alimentaria sigue mordiendo.
La sombra de la inseguridad
Como si no bastara, cuatro de cada 10 negocios han sufrido extorsión: desde llamadas anónimas hasta cobros de piso. Un golpe extra que hace más frágil su resistencia.
Quiénes son estas tienditas
La mayoría son tiendas de abarrotes (80 %), la mitad opera desde casa y el 62 % lleva menos de 10 años abierta. Detrás de cada mostrador hay una historia: un 32 % nació de la necesidad, tras perder un empleo; un 48 % nació del deseo de emprender.
Son negocios pequeños, familiares, que han sido por décadas el corazón de los barrios. Hoy, más que de utilidades, viven de la terquedad y el compromiso. Cada día abren la cortina metálica como si fuera un acto de resistencia.
